
Giancarlo Cafferata Ormeño, Gerente de Capacitación y Desarrollo
Las empresas del sector minero energético invierten recursos cada año en proyectos para el desarrollo de las capacidades en sus comunidades de acogida. Partir de la emoción para lograr un aprendizaje que perdure en el tiempo está dando resultados en proyectos emprendidos por empresas del sector. ¿Apostaría usted por este nuevo enfoque?
¿Recuerda usted el nacimiento de su primer hijo?, ¿su boda?, ¿su primer beso? Es posible que sólo basten estas preguntas para desatar un sin número de emociones que yacen almacenadas en nuestros recuerdos listas para ser redescubiertas.
Hace algunos meses durante un taller le pedí a uno de los participantes compartir con sus compañeros los detalles de un viaje de negocios al que tuvo la suerte de asistir hacía dos años. El resultado fue una descripción vívida llena de entusiasmo y auténtica fascinación por la oportunidad que había tenido. Era de admirar la abundancia de detalles y adjetivos que usó para tratar de transmitirnos su experiencia. Fue más que obvio lo fresco y vívido del recuerdo en su mente. ¿Por qué una persona que participó de un viaje de negocios hace dos años recuerda tan claramente su experiencia? La respuesta a esa pregunta es la misma que explica por qué a un niño de diez años le resulta tan placentero sentarse durante varias horas frente a una consola de videojuegos y tan tedioso y aburrido atender a una clase: Por el conjunto de emociones que se generan en cada actividad.
Estoy seguro que estos casos nos resultan familiares porque a todos nos ha pasado que algunas actividades nos resultan sumamente tediosas y otras muy placenteras; pero, ¿qué implicancias tiene esto al campo del aprendizaje de adultos en el sector rural?
¿Cómo intervienen las emociones en el proceso de aprendizaje?
Las emociones pueden funcionar como barreras o catalizadores del aprendizaje y definitivamente sirven para fijar los saberes en la memoria y que éstos sean recordados aún con el recorrer del tiempo. Las emociones negativas desvían la atención hacia sus propias ocupaciones interfiriendo el intento de concentración del participante. Cuando las emociones entorpecen la concentración lo que ocurre es que se paraliza la capacidad mental cognitiva llamada ‘memoria activa’, la capacidad de retener en la mente toda la información que atañe a la tarea que estamos realizando. Por el contrario, las emociones positivas generan mayor concentración e interés, potencian la memoria activa y generan mayor retención dada la estimulación sináptica1 que ocurre en nuestro cerebro.

El aprendizaje del adulto en el sector rural
El aprendizaje en el adulto consiste en procesar información variada. Para esto la organiza, la clasifica y luego le realiza generalizaciones. Es decir, aprende por comprensión, lo cual significa que primero entiende y después memoriza. Sin embargo, la memoria suele ser frágil ya que es bastante común que poco tiempo después el recuerdo de lo aprendido se caiga en el olvido. En muchos casos, inclusive, no se llega a la etapa de comprensión ya que la atención termina cediendo paso a otros pensamientos impidiendo la concentración.
El modelo andragógico2 propuesto por Aprenda encuentra su dinamismo en reconocer la importancia de la interacción de varios elementos. No se trata solo de crear conocimiento. Eso sería suponer que el adulto no sabe nada. Nuestro modelo parte de ordenar los saberes previos para, sobre esta base, construir el nuevo conocimiento.
Para muchos, uno de los mayores retos de aprendizaje está en las zonas rurales debido a que los recursos formativos que emplean en las zonas urbanas parecen ser menos efectivos fuera de ellas. Nuevamente generar un entorno donde existan emociones positivas y donde los participantes se diviertan resulta la clave para el éxito.
| 5 factores clave para asegurar el aprendizaje de las personas del sector rural |
| Conceptos claros y directos |
Al participar de un proceso de desarrollo de capacidades, las personas tienen necesidades específicas que requieren un enfoque práctico y de fácil aplicación. Debe aplicarse el método “Aprender haciendo”. |
| Jugar y divertirse aprendiendo |
El elemento lúdico y participativo es esencial. Olvidémonos de las charlas monótonas y aburridas, rescatemos la participación activa como eje central del aprendizaje empleando dinámicas, vídeos, títeres, juegos y otros recursos educativos. |
| Facilitadores y no conferencistas |
Más que un expositor erudito, el profesional responsable del aprendizaje tiene un rol de facilitador. Su función es la de presentar conceptos y generar reflexión a través de espacios de diálogo, la ejemplificación de situaciones y anécdotas de naturaleza cercana y cotidiana a los participantes. |
| Valoración y reconocimiento del esfuerzo |
Existen saberes comunes en el colectivo y aprendizajes que deben ser valorados y aprovechados durante los procesos formativos. No valorar estos saberes y aprendizajes sería tratar como niños a nuestra audiencia lo cual no suele ser bien recibido. Comprender que el participante realiza un gran esfuerzo para dedicar parte de su tiempo a la formación y reconocer el esfuerzo es también clave. |
| Identificar y conocer el ambiente |
Todo concepto expresado en la capacitación debe estar circunscrito al contexto en el que se desenvuelven los participantes, en su actuar cotidiano y la realidad de la localidad en la que se encuentran. Esto ayudará significativamente al aprendizaje. |
El modelo en la práctica
Recientemente hemos iniciado, junto a Anglo American, un proceso formativo en la Comunidad Campesina “Tumilaca – Pocata – Coscore y Tala” ubicada en el área de influencia directa del Proyecto Quellaveco en la región Moquegua. Se trata de un proyecto que aplica el enfoque andragógico en el logro de su objetivo de promover nuevas iniciativas empresariales. Las actividades de capacitación, asesoría y exploración de negocios usan un sin número de recursos: dinámicas, juegos de roles, vídeos, música y otros. Asimismo un grupo de capacitados participará de un viaje de negocios de cuatro días para conocer las experiencias de otros emprendedores y realizar visitas a empresas reconocidas. Sin duda, la combinación de estos elementos hará que su aprendizaje no se limite al período del proyecto sino que perdure en el tiempo y se convierta en el primer paso de sus nuevos emprendimientos comunitarios.
En Aprenda ya hemos capacitado a más de 200,000 empresarios de los cuales más del 10% viven en zonas rurales; es por ello que hemos generado diferentes mecanismos para llegar a los participantes: Juegos, dinámicas, historias, concursos, títeres, videos, novelas, etc. Sin importar la sofisticación del recurso que empleemos hay que entender parte de nuestro rol como capacitadores, es también, generar un ambiente positivo donde el empresario disfrute del proceso de aprendizaje y salga con respuestas concretas a sus inquietudes y motivado a seguir adelante.