Haz los cambios tú, que jueguen a tu favor

Al principio el hombre huyó de las fieras y de las inclemencias del clima refugiándose en cavernas. De allí́ hasta hoy, las cosas no han cambiado mucho en cierto sentido. Esas primeras amenazas están -para la mayoría- ya controladas, y ahora el hombre construye sus propias casas y se refugia en sus propias comodidades. Es por eso que el hombre es por lo general renuente al cambio. Le gusta dormir en el mismo lado de la cama, sentarse en el mismo sitio y en el trabajo la cosa no es diferente.

Como ya dijimos, lo primero que hay que tener claro es que vivimos en un mundo de constantes cambios. Y esos cambios se dan más rápido conforme pasa el tiempo. El estudioso Patrick McMillan, ha identificado cuatro agentes que funcionan como aceleradores del cambio. El primero, innegable, es el avance de la tecnología; el segundo, la globalización, que plantea un mundo más homogéneo y hace que uno tenga competidores en todas partes; el tercero, el hecho de que el cliente esté sujeto a muchos más estímulos y a replanteamientos en sus gustos y percepciones; y, el cuarto, los cambios en las legislaciones, que van a la zaga de la realidad pero que abren nuevas puertas y cierran otras según las coyunturas de cada sociedad.

El hecho es que, ante tanta evidencia, resulta absurdo e improductivo oponerse a algo que de todas maneras va a suceder. El cambio es una constante. Hay que empezar a ver las cosas desde otra perspectiva y entender que el cambio siempre trae consigo una oportunidad, si es que uno se prepara y la sabe aprovechar.

Históricos giros de timón

En su momento, muchas de las grandes y exitosas empresas del mundo se vieron en la necesidad de tomar decisiones radicales, especialmente con los avances tecnológicos, cuando cambiaron las exigencias de los clientes o cuando se dieron cuenta de que lo que ellos pensaban que vendían no era lo que les compraban sus clientes.

El caso DUNLOP: Esta empresa se dedicó́ por años y con mucho éxito a fabricar los herrajes de los caballos, hasta que llegó la rueda. Pero allí́ no cerraron su empresa, ellos comprendieron que no hacían herrajes sino que estaban en el negocio de hacer más confortable el transporte, así́ que empezaron a fabricar las llantas para las motos.

El caso IBM: Por décadas IBM se destacó́ en la fabricación de las máquinas registradoras, pero se dio cuenta de que la informática traería desafíos grandes y profundos cambios tecnológicos. Entonces, se definieron en el negocio de las soluciones para oficina y desarrollaron el imperio que todos conocemos.

El caso Coca-Cola: En su inicio, la marca de más alta recordación en el mundo, era un tónico jarabe que te permitía levantar el ánimo, vale decir, casi un medicamento. Luego se dieron cuenta de que la gente no los compraba como remedio sino como un refresco. Entonces comprendieron que lo que vendían no era lo que ellos mismos pensaban.

Adopta un ojo crítico y mira el contexto de distintos ángulos, así podrás ver oportunidades en los cambios diarios que vivimos en los que vendrán. Y recuerda que estar informado es vital para grandes decisiones que pueden forjar un nuevo futuro para tu empresa.